"Holgazanería Refinada"

"Holgazanería Refinada"

domingo, 23 de mayo de 2010

"Y que callen los sexos"

"Del sentido común a las preocupaciones, de las ramificaciones a la unidad; y que callen los sexos! pero no dejen de gemir ni jadear"

“La Dama y el Macho”

Dama: Mire caballero, si aun se le puede distinguir con ese calificativo, porque de caballero ni  el caballo y el cuello le queda, que viéndolo ahora como está, con coche y corbata propia Ud. tampoco va. A donde quiero llegar, o mejor dicho, que trato de explicarle el día de hoy?, pues nada, que ustedes  los varones, son  como un ser medianamente  racional dotado de gran sentido común, sentido común que tanto adolecemos  no tener nosotras las mujeres; ustedes por el contrario,  al momento de emprender una acción o resolver una empresa, o tienen dos opciones o en el mayor de los casos deliberan sólo con una, pero por instinto, evitan desviarse con meandros,  a lo mucho aceptan una rígida bifurcación. La verdad, no estoy segura  si ese valor de sintetizar las cosas  que tanto reclamamos de ustedes  es por escases o porque la inteligencia que les fue delegada tiene  un gran recelo a los problemas.

Macho: yo no sé tú, pero lo que sí sé yo  es lo siguiente, de que si las mujeres tienen inteligencia y no la están usando para joder a su macho dominante, la usan solo para no buscar al problema  su solución, siempre inventan otro problema dentro del mismo cuando ya es  de por si es complicado, y todo para embrollarlo y engordarlo más, mientras más grande  se hace,  termina por aumentar  más su tormento!

Dama: bájeme el tono de su voz mi estimado amigo “macho dominante”, que por subirme la voz  no dejaré de reconocer su acierto que de sobra todos sabemos, y bueno, si, carecemos de sentido común como ya lo expliqué, por la razón de que somos más inteligentes; según Goethe, la persona que no tiene preocupaciones es por carecer de inteligencia y que sólo un tonto no las tiene. No es mi intención ufanarme de ello, pero Sinceramente, nosotras no logramos concebir  que el mundo pueda   ser tan sencillo, por diferentes razones que ni siquiera nosotras podemos entender.

Macho: para mí,  todo este tipo de  tensiones o ejercicios intelectuales femeninos,  si no les  ocasiona un insoportable estrés  dan siempre  con una desgarradora migraña, y todo  por el  mismo hecho de que jamás tienen resolución, afortunadamente tenemos cosas  como el baile y el buen sexo que les va muy bien a su salud.

“La Hembra y el Caballero”

Hembra : hey tú caballero, invitemos a los demás ser observadores perspicaces.

Caballero: si mi distinguida “hembra”, disponga Ud. el tema.   

Hembra: háblame del estado del hombre en el coito.

Caballero: upss! Que pasó, por que tan impúdica.

Hembra : ay  no se haga el recatado y hábleme sobre  el hombre en pleno estado coital. Sé mucho de su goce, pero solo cuando es consumado en la eyaculación, pero sé muy poco de su mente en el ejercicio del acto, quiero saber en qué piensa, cual es su sensación!.

Caballero: bueno..

Hembra:  lo digo porque por más que su cuerpo tenga los movimientos de una bestia ,la concentración de su  rostro, a mi parecer, refleja otra cosa.

Caballero: bueno, si es así, Ud. tiene razón, Cuando un hombre está en en pleno ayuntamiento con su “hembra”; no puede ser una unidad; sus pensamientos empiezan a ramificarse en distintas direcciones, cosa que su movimiento corporal como dice Ud. no lo aparenta, físicamente parece sentirse uno solo, pero en su realidad mental no es así. A todo esto ,¿ cómo sucede con  la mujer? podrías explicárnoslo?, por supuesto sin incomodarla.

Hembra: aja! , eso necesitaba  saber!.mira, con respecto a nosotras las mujeres ,sucede todo lo contrario, fíjense o traten de sentir  bien nuestras pulsiones ,y ahora lo corporal , observen como empezamos  a  mover la cabeza a ambos lados como si tuviésemos muchas ideas que agolpasen nuestras  mentes en el momento,  cuando nuestro placer pasional nos dice  que somos una unidad ;la mujer  siente y conoce el camino porque lo intuye, y esos movimientos inquietantes e involuntarios que hacemos y no parecen terminar ,no son de esos que se avienen a la mente por muchas ideas desgarradoras como en un exorcismo, ni mucho menos como los  de la preocupación que nos explicaron nuestros compañeros de sexo  allá arriba, simple y llanamente son cosquilleos que siente nuestra  unidad pasional femenina.




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